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En recuerdo de un difunto

Interrumpo el relato para hacer una reflexión… En recuerdo de un difunto.

La vida es algo que nos lleva por estos caminos, unas veces lisos y con vergeles y flores y otros áridos llenos de piedras que nos cuesta mucho caminar por ellos, pero es la vida que nos ha tocado vivir.

Después de recorrer los caminos que tenemos destinados nos llega la muerte, o la de un ser querido y nos lamentamos, pero nos lamentamos de nosotros mismos , nos preguntamos si hemos sido capaces de hacer todo lo posible por ese ser querido (Padre o Madre). y pedimos perdón, no sé porqué por que seguro que hemos hecho todo lo que hemos podido.

Mi Madre murió un 13 de Enero y después la madre de una amiga el mismo día… también el 13 de Enero… es curioso.

Mi padre murió un 02 de Mayo, seguro que el Padre de algún amigo ha muerto el 02 de Mayo, que descanse en paz y le pido a Dios toda la paciencia posible para mi amigo.

Amen.

EL SÁBADO SIGUIENTE

EL SÁBADO SIGUIENTE

El sábado siguiente, El Hombre de la Gasolinera estaba pendiente de todo el que se acercaba a la gasolinera.

Estaba sentado en la oficina junto a su compañero, era su día libre, pero no le importaba, tenía que hablar con ese hombre a ver si le aclaraba eso que  le dijo.

Entre tanto La Mujer Solitaria paseaba por el bulevar de la avenida, cerca del aparcamiento donde conoció al Hombre del Pelo Canoso y barba de cuatro o cinco días, pensaba en el gran dilema que tenía.

Es un gran dilema, se dijo,  el Fantasma de la Mujer del Hombre del Pelo Canoso, no se me va de la mente.

¡¡¡Yo solo quiero encontrar un Hombre que me quiera… Estaba pensando en voz alta. Y que no se enfade por que haga el amor con otros hombres!!!…

Pero su pensamiento era contestado por su conciencia que muy  potente le decía…

¡¡¡ ME TEMO QUE ESO VA SER MUY DIFICIL, AUNQUE CREO QUE EL HOMBRE DE LA GASOLINERA TE QUIERE!!!…

–Si eso ya lo sé, se dijo… –Pero es que él está liado con la Mujer de Enfrente…

–Pensándolo bien eso que  importa…se dijo; ¡¡¡ YO TAMBIÉN ESTOY LIADA CON EL DEL SUPERMERCADO Y CON EL QUE ME CAMBIÓ LA RUEDA Y CON EL DEL PELO CANOSO, BUENO MEJOR NO SIGO…

Este pensamiento le recordó al Hombre del Pelo Canoso.

–Pues ahora que lo pienso, ahora que pienso en el  Hombre del Pelo Canoso, ahí es donde está el dilema, el Hombre me gusta, pero está el fantasma de su mujer… y se me ha ocurrido una idea, así que…

–Llegué al aparcamiento y esperé a que apareciera el Hombre del Pelo Canoso y Barba de cuatro días, cuando me vio vino hacia mí como una flecha y empezó a abrazarme y a acariciarme todo el cuerpo, enseguida empecé a excitarme y noté que el Hombre también lo estaba al sentir su dureza apretándose contra mi cuerpo.…

–Estábamos apoyados en mi coche y poco apoco me fue tumbando encima del capot me subió la camiseta y empezó a besarme el pecho y acariciarme entre las piernas, yo no podía aguantar más, tenía los ojos nublados por la excitación, la respiración entrecortada me hacía dar grandes suspiros, estaba a punto y el Hombre no paraba… de pronto me levantó del capot del coche y tiró de mi hacia la salida…

–Yo me apoye en su Hombro mientras subíamos la escalera, él seguía acariciándome las nalgas y así salimos a la calle… yo iba andando excitadísima, loca por hacer el amor con él y noté que a él le pasaba lo mismo por la manera que me abrazaba.

–Así andando sin darme cuenta llegamos a su casa…

 –Abrió la puerta, entramos y me lancé a su cuello loca de pasión sin darme cuenta donde estaba le abrazaba y le besaba con ardor, el me devolvía los abrazos y los besos.

–El Hombre del Pelo Canoso me subió la falda y bajó mi tanga, las caricias me volvían loca, mi excitación estaba fuera de límites, llegó un momento que sentí su dureza buscando donde cobijarse al momento encontró la caverna que se insinuaba deseosa y entró ferozmente dentro de mi cuerpo.

El calor del Hombre del Pelo Canoso era apasionante y ya no pude aguantar más, mis convulsiones eran como un volcán echando lava al exterior…

–Me fui relajando aun excitada y abrí los ojos, mi sorpresa fue mayúscula.

Me encontré que me estaba abrazando La Mujer Fantasma, me acariciaba y me besaba con enorme ternura…

 Mientras el Hombre del Pelo Canoso miraba por los cajones de los armarios y bibliotecas buscando algo…

Entonces La Mujer Fantasma se volvió y se dirigió al Hombre del Pelo Canoso… –¿NO LE ENCUENTRAS EH?, ¡¡JAJAJAJ!! – parecía que se le había olvidado, me dijo sonriendo… Y se tumbó a mi lado bocarriba y continuó haciéndome caricias  suavemente, el perfume tan agradable que desprendía me agradaba, yo me quedé inmóvil, no podía reaccionar me sentía muy relajada, me incorporé para ver qué es lo que buscaba el Hombre…

 El Hombre del Pelo Canoso se había sentado al lado de nosotras y nos miraba con naturalidad, entonces se levantó y se tumbó en medio de las dos.

Se quitó la ropa y se echó encima de La Mujer Fantasma, yo los miraba y sentía los gemidos de placer de La Mujer fantasma.

Ambos se quedaron inmóviles respirando enérgicamente y me miraban esperando que yo dijera algo, pero no me salían las palabras.

Empecé a pensar que otra vez me había dejado embaucar por el Hombre del Pelo Canoso y que él seguía trayendo mujeres a esta casa para que su Mujer Fantasma hiciera el amor con ellas, fue entonces cuando se me ocurrió la idea.

Observé que la Mujer Fantasma, no era Lesbiana exactamente, podíamos decir que era bisexual ya que la vi  hacer el amor con el Hombre del Pelo Canoso y pensé algo que podía ser interesante, traer al Hombre de la Gasolinera a esta casa aprovechando que es sábado.

–A lo mejor sigue enfadado conmigo y no sé si aceptará, sería estupendo y así vemos si la Mujer Fantasma se lía con el Hombre de la Gasolinera.

Salí de la casa acompañada del Hombre del Pelo Canoso.

–¿No te quedas en casa?, pregunte…

–No vivo Aquí, me fui cuando mi mujer murió…. nos despedimos y me dirigí a la gasolinera con la idea que tenía en la cabeza…

EL HOMBRE DE LA GASOLINERA VUELVE A SORPRENDERSE.

El relato continua…

–Jajajaj, reía de buena gana el Hombre Solo, –Hay que ver las cosas que le suceden al Hombre de la Gasolinera…

–El Hombre va de Sorpresa en sorpresa, Recuerdo lo que me contó Merlin sobre una anécdota, veréis…

… El Hombre de la Gasolinera caminaba animado por la avenida en dirección a la casa de La Mujer de Enfrente.

Es sábado y es mi día libre, lo voy a disfrutar a tope, he comido en un restaurante cerca de mi casa, que tienen un menú casero sensacional y un vino que me está haciendo soñar con La Mujer de Enfrente.

¡¡¡Madre mía qué momento me espera!!!  Se dijo y aceleró el paso animado pensando en las lindezas de la Mujer.

–El caso es que hoy siento una atracción irresistible por La Mujer de Enfrente y tengo unas ganas locas de hacer el amor con ella, es de locura así que me he arreglado con mi mejor ropa y  me he perfumado, seguro que no me reconoce, jejej sonrió. Llegando  a  casa de La Mujer de Enfrente…

 Llame a la puerta todo emocionado y pensando en lo bien que lo pasábamos haciendo el amor y ¡¡¡me llevé una grandísima sorpresa!!! Me abre la puerta un tío con cara de pocos amigos medio desnudo y detrás de él estaba la Mujer de Enfrente también medio desnuda…

 El hombre con cara de cabreo me dice de malos modos

 “TIENE QUE SER MUY IMPORTANTE LO QUE QUIERE PARA INTERRUMPIRME EN MI MEJOR MOMENTO”.

Yo que no sabía que decir… solo acerté a susurrar, “Lo siento me he equivocado” y me fui todo lo rápido que pude.

Después de tranquilizarme se me ocurrió ir a casa de La Mujer Solitaria… para desahogarme… Me alegré recordándola en mi oficina tan cariñosa y consiguiendo que explote de placer siempre que nos vemos… El Hombre de la Gasolinera decidió que lo mejor era ir a casa de la Mujer Solitaría.

Pensando en ella cada vez me entran más ganas de verla así que fui todo lo deprisa que pude y llamé a la puerta nervioso e impaciente pensando en el cuerpo tan maravilloso que tiene la Mujer Solitaria.

Mis nervios y mi impaciencia no me dejaban esperar, ardía todo mi ser, en un momento recordé los momentos del lavadero de coches, impaciente volví a llamar a la puerta.

 Por fin se abrió la puerta y apareció la Mujer Solitaria, Bella como siempre solo tenía una bata semitransparente y desabrochada por lo que se le podía ver todo su cuerpo.

Mi ser se entusiasmo con esa visión y me lancé a por ella sin pensarlo, pero ella se echó a un lado y caí de bruces contra el suelo.

Me levanté extrañado mirándola y me dijo:

 –Tienes que irte estoy ocupada… y me cerró la puerta… pero antes me pareció ver de espaldas a un hombre con el pelo canoso.

Hoy no es mi día, me dije y desanimado me fui a la gasolinera y me quedé trabajando al lado de mi compañero aunque era sábado y mi tarde libre, me senté desanimado y me quedé un poco pensativo… así pasaron más de dos horas…

–Entonces entró un Hombre con el Pelo Canoso y barba de cuatros o cinco días y me dijo en voz alta lo mismo que el sábado pasado…

– “SÁBADO, SABADETE, CAMISA LIMPIA Y…  LO DEMÁS EL QUE PUEDA” y salió disparado y no pude alcanzarle para que me explicara lo que quería decir…

Esto se lo conté a mi compañero para ver si él sabía el significado y… me dijo…   –  ¡¡¡JAJAJAJA AMIGO MÍO, ¿PERO AUN NO TE HAS ENTERADO DE LO QUE QUIERE DECIR? JAJAJAJA.

–Pues no… no me he enterado y cuando se lo pregunto a alguien se ríe como tú y sigue su camino.

El Hombre de la Gasolinera estaba cabreado y desesperado

Cómo es posible que me haya vuelto a pasar, se decía pensativo….  –Es algo insólito  y que ya pasa de castaño oscuro, tengo que remediarlo de alguna manera.

LA MUJER FANTASMA APARECE

LA MUJER FANTASMA APARECE

El Hombre Solo seguía recordando anécdotas que le contaba Merlin…

La Mujer Solitaria conducía con un pensamiento muy claro, estaba decidida a encontrar al Hombre Solo.

  • Hoy es sábado, voy a casa me cambio de ropa y voy a la cafetería a ver si veo al Hombre Solo.

Es un hombre admirable, se dijo… El dice que es muy mayor, pero a mí no me lo parece, es admirable, me encanta oír su voz y me siento muy agusto con él.

A veces me dan ganas, de comérmelo a besos, pero siempre hay mucha gente a nuestro alrededor.

  • La Mujer Solitaria entró en el aparcamiento al lado de su casa.

Me bajé del coche mirando para todos los lados recordando el día que se me presentó El Hombre del Pelo Canoso y barba de cuatro días, recordé al Hombre del Pelo Canoso, estaba detrás de una columna medio escondido, entonces yo me dirigí lentamente a la escalera para ver si me seguía.

 Mi mini falda dejaba ver mi tanga y mi pensamiento voló hacia aquel día en el que el hombre  no pudo resistir el placer de verme las nalgas, me siguió despacio y cuando estábamos a punto de salir a la calle me abrazó por detrás y empezó a besarme en el cuello y a acariciarme el pecho.

  • Pero hoy no es esa mi intención, se dijo La Mujer Solitaria, hoy tengo que encontrar al Hombre Solo.

Me dirigí a la escalera y me sorprendió una voz.

  • ¡Hola!

Me volví y allí estaba… El Hombre del Pelo Canoso. Me miraba con impaciencia.

El Hombre del Pelo Canoso me estaba esperando en el aparcamiento con alguna intención que no era hacer el amor conmigo.

Me abrazó y me empezó a acariciar como siempre y yo que enseguida me excito cuando un hombre me toca me puse ardiendo

 Me gustaba lo que hacía y estuve un rato dudando que hacer, los transeúntes casi nos podían ver, el rellano de la escalera estaba muy cerca de la salida, seguir allí podía ser un problema

 Le animé a marcharnos del aparcamiento y salimos a la calle, comencé a andar de prisa excitada camino de mi casa mientras el Hombre me hablaba recordándome lo feliz que le hice en su casa.

Le miré a la cara y no me pareció que fuera feliz, me pareció que actuaba mecánicamente sin ningún entusiasmo, me acariciaba y observé que no disfrutaba, con estos pensamientos me dirigía a mi casa a ver si esta vez se comportaba como una fiera.

 Entonces él me cogió del brazo y me dijo que fuéramos a su casa, yo me negué, no quería problemas,  pero empecé a recordar al fantasma de su mujer haciendo el amor conmigo. Eso me excitó.

El Hombre del Pelo Canoso insistía que fuéramos a su casa, yo ya estaba sobreexcitada y no reaccionaba el me llevaba hacia su casa y yo no me daba ni cuenta, la fragancia que el Hombre del Pelo Canoso despedía me embriagaba, esa la misma fragancia que flotaba por toda la casa de la Mujer Fantasma.

Empecé a recordar a la  Mujer fantasma.

Andaba sin saber donde iba, caminaba como sonámbula pensando en las caricias de La Mujer Fantasma, no  podía resistir el deseo de sentirla de nuevo.

Los pensamientos no me dejaron darme cuenta que habíamos llegado a la puerta de su casa, el Hombre del Pelo Canoso llamó y me dijo… Entra que voy a recoger un paquete del garaje y se fue en dirección al garaje.

La puerta se abrió despacio y me encontré de frente a la bella mujer que vi en el retrato y en la escultura de la entrada al salón, me quedé inmóvil mirándola…                          

Estaba preciosa tenía un cuerpo escultural que se le transparentaba a través de la bata medio abierta que la cubría… ella sonriendo me cogió de un brazo y tiró de mi hacia adentro, cerró la puerta y me abrazó cariñosamente por detrás.

Me volví para verla de frente pero ya no estaba.

Yo seguía sintiendo que me acariciaba la espalda llegando hasta mis nalgas mientras me besaba en los labios suave y largamente, yo me entregué al placer y la devolví los besos y las caricias, no la veía pero si  la tocaba.

 Así andando despacio me llevó a la habitación me tumbó en la cama y me desnudó despacito mientras me acariciaba a medida que me quitaba cada prenda.

  Mi excitación aumento cuando sentí que ella se quitó la bata y se tumbó encima de mí, al cabo de unos minutos un profundo gemido de la mujer fantasma a la vez que se apretaba contra mí acabó con mi excitación que explotó a la misma vez que la de ella. Quedamos abrazadas sin decir ni hacer nada, quietas respirando entrecortadamente y mirándonos, ella sonreía,

 Su cuerpo aparecía y desaparecía de vez en cuando, el placer la había hecho aun más bella.

Yo estaba extrañada de que me hubiera dejado incautar por una mujer y además fantasma, no sabía qué hacer, de pronto, sentí que abrían la puerta de la calle y la bella mujer fantasma desapareció de golpe.

–Hola, sentí que decía el Hombre del Pelo Canosos entrando en la habitación, me miró con cara de deseo y empezó a desnudarse, me senté en la cama pensativa y me dispuse a marcharme, pero alguien me empujó y me volvió a tumbar en la cama sentí que me sujetaban por los brazos, mientras el Hombre del Pelo Canoso, se tumbaba encima de mí.

Yo sentía las caricias de la mujer fantasma a la vez que las del Hombre, cerré los ojos y en un momento de mi excitación sentí al Hombre del Pelo Canoso dentro de mí, y ya no pude aguantar más dando gemidos de placer abrí los ojos y vi que era la Mujer Fantasma la que estaba encima de mí y observe que el Hombre del pelo Canoso la acariciaba a ella también.

Vi como ella sonriendo me miraba y se daba la vuelta y observé que el Hombre de Pelo Canoso se tumbaba encima de la Mujer Fantasma a mi lado.

Vi como el hombre buscaba con su dureza las profundas cavidades del cuerpo de la mujer hasta que las encontró.

Miré a la mujer y vi como la Mujer Fantasma abría la boca para tomar aire dando gemidos de placer.

Momento que aproveche para coger mi ropa y salir a toda velocidad de la casa, vistiéndome como pude por el camino ante las miradas de la gente.

El pánico de haber estado con un fantasma aun no se me ha quitado.

–Ya no sé si esto es un sueño o es una realidad

–No quiero volver aquí, se dijo la Mujer Solitaria mirando hacia la casa con cara de terror.

CUANDO EL HOMBRE DE LA GASOLINERA FUE A CASA DE LA MUJER DE ENFRENTE

El Hombre Solo, Sentado en su banco meditaba con sus recuerdos, recordaba lo que le contó Merlin cuando el Hombre de la Gasolinera fue a casa de la Mujer de Enfrente.

Estaba anocheciendo, la jornada de trabajo del  Hombre de la Gasolinera había terminado, se despidió de sus compañeros  cruzó la avenida. Y se fue a ver a La Mujer de Enfrente a su casa, como tantas otras veces.

La Mujer le estaba esperando, deseosa de sentir el placer de abrazar a un hombre por el que suspiraba con pasión.

El Hombre de la Gasolinera la abrazó nada más entrar elevándola del suelo y besándola en los labios la llevo por el pasillo hasta la cocina, ella respiraba excitada cuando la soltó…

La mujer en la cocina preparó unos vasos de agua porque a los dos se les había quedado la boca seca y mientras los llenaba el hombre la abrazó por detrás, la besó en el cuello, en la nuca y acariciándola le susurraba palabras de amor al oído…

La Mujer de Enfrente se estaba excitando con tanta pasión.

Ella suspiraba de placer mientras el hombre continuaba besándola y quitándole la ropa.

La mujer sonreía viendo al hombre tan efusivo.

La mujer tenía totalmente descolocada la ropa… poco a poco en la cocina el hombre fue desabrochando las prendas que llevaba puestas…

 “JA JAJA… ME ESTÁS DESNUDANDO VIVA” , le dijo La mujer sonriendo.

Y abrazados se fueron a sentar en el sofá, la mujer ya no aguantaba más y juntó su cuerpo con el de él, mientras su pecho se erguía palpitando acelerado y moviéndose al ritmo de su respiración, el hombre miró embelesado la belleza del cuerpo que tenía delante y pasó sus dedos por la piel de los maravillosos senos que se ofrecían deseosos…

Ella entonces se apretó contra el hombre fundiéndose los dos en un solo cuerpo… Al cabo de un rato, Quedaron ambos desfallecidos y abrazados sin decir nada se miraban felices con amor, entonces la mujer incorporándose un poco le dijo…

 –“ESTOY CASADA”…

¡¡¡QUEEEE!!!!, El Hombre de la Gasolinera dio un salto y se puso de pie -¿Pero qué me dices?¿Y si llega tu marido con una escopeta?….

–¡¡¡Eso no lo digas nunca!!! Respondió  muy seria, –Porque Las cosas que se piensan suceden… Pero… Tranquilo, estoy separada desde hace 5 años y el no ha venido nunca aquí…

–¿Estás separada o divorciada?…

–Solo separada y legalmente casada…

 El Hombre de la Gasolinera salió de la casa y se marchó, sorprendido y extrañado.

–Es Normal que me  sorprenda pero si el marido no ha vuelto por la casa y no han hablado nunca más, no creo que haya problema…

El Hombre de la Gasolinera caminaba por la avenida más tranquilo, respiraba aliviado fuera de la casa.

 –Por fin en la calle, se dijo… Estaba loco por salir de la casa.

LA MUJER SOLITARIA SIENTE A LA MUJER FANTASMA

“Continuación de la entrada anterior”

El Hombre del Pelo Canoso, abrió la puerta y entraron, La mujer Solitaria aun no se había repuesto del mal trago que pasó momentos antes dentro de la casa y se negaba a pasar.

El Hombre del Pelo Canoso, la abrazó por la cintura animándola, Andaban por el pasillo hacia el salón y de pronto la mujer solitaria se abalanzó sobre el hombre agarrándose fuertemente a su brazo temblando, ella señalaba hacia la pared, donde no había nada.

–¡No está!, ¡No está! decía llorando, no está la escultura.

 –Aquí no ha habido nunca una escultura, dijo El Hombre del Pelo Canoso, ella no se soltaba del brazo estaba empapada, un  sudor frío corría por todas las partes de su cuerpo, la blusa la tenia pegada al cuerpo,

De pronto sintió que la acariciaban el pecho.

 –¡¡¡AHHHHYYYYYYYY!!! Dio un grito al darse cuenta que el Hombre del Pelo Canoso no había sido, miró por todos lados y no vio a nadie más, se apretó contra el cuerpo del hombre y pasaron al salón.

–¡¡¡Ahhhh!!! Gritó señalando a la mesita donde se quedaron los vasos, ya no estaban… se sentó de golpe en el sofá con la cara entre las manos llorando asustadísima, el hombre se acercó y la abrazó acariciándola el cabello.

 El hombre seguía acariciándola, le puso una mano en el pecho y lo acarició  tranquilizándola, la echó para atrás y la besó en los labios.

La mujer agradeció el gesto devolviéndole el beso… el hombre miraba el pecho de La Mujer Solitaria. Estaba agitadísima y el pecho se movía al ritmo de la respiración, tenía la blusa mojada por el sudor producido por el nerviosismo y estaba pegada mostrando sus senos.

El Hombre del Pelo Canoso se estaba Excitando.

–De pronto la mujer dio un salto poniéndose de pie, había visto en la pared un cuadro con un retrato de la mujer que estaba en la puerta y que era la misma de la escultura, cogió el bolso de encima del sofá con intención de marcharse y el hombre la sujetó.

–¿Qué te pasa?…. ¿qué te sucede?… ¡¡¡es un retrato de mi difunta esposa!!!

–Murió hace 5 años, era lesbiana y muy buena mujer yo le traía mujeres de vez en cuando para que disfrutara, pero un día una de ellas intentó robar las joyas que ella tenía, y al intentar impedírselo la empujó con tanta fuerza que cayó y se golpeó en la cabeza, murió en el acto.

La Mujer Solitaria  tenía el vello de punta y temblaba muerta de miedo o sea que los toqueteos que estoy sintiendo son del espíritu de la mujer y todo lo que pasa aquí es por que ronda el espíritu de ella por toda la casa y la que me ha acariciado el pecho hace unos minutos ha sido ella.

Mientras pensaba esto con los ojos cerrados asustada, sintió que le desabrochaban  la blusa.

Notó que una mano le acariciaba el pecho, no llevaba sujetador por lo que las caricias fueron directamente al pecho. –El Hombre del Pelo Canoso tiene unas manos muy suaves, pensó y acaricia con mucho cariño.

Ella seguía con los ojos cerrados sintiendo el placer que le estaba proporcionando ese hombre, sintió que la acariciaba las piernas, la mujer solitaria intento sujetar la mano que la estaba tocando el pecho y se encontró con el tacto de la mano de una mujer, abrió los ojos de golpe y no vio a nadie el Hombre del Pelo Canoso no estaba a su lado, él estaba buscando afanosamente algo por los cajones de los armarios…

De prono se escuchó una risa sarcástica que retumbó en toda la casa…

 –¡¡¡JA JA JA!!! y una voz aun más macabra que decía –¡¡¡ PARECE QUE NO TE CANSAS DE BUSCARLO!!! 

El eco de la voz retumbaba por toda la casa…  El hombre del pelo canoso, miró para todos lados y se sentó en un sillón.

Mientras La Mujer Solitaria seguía sintiendo caricias y besos en el cuello y unas suaves manos la acariciaban por todo su cuerpo, parándose especialmente en su pecho esa mano pasaba los dedos por los botones erectos por el placer.

La Mujer Solitaria se dio cuenta que estaba siendo acariciada por el espíritu de la mujer y que estaba intentando darle mucho placer, pero ella con el nerviosismo que tenía no era capaz de asimilar lo que la estaban haciendo y no sentía ningún placer, miró al Hombre del Pelo Canoso y vio que se había ido a otra estancia y seguía buscando por los cajones y carpetas… 

La Mujer Solitaria se levantó se compuso la ropa cogió su bolso y se dirigió a la puerta, se paró para ver si El Hombre del Pelo Canoso  la decía algo pero le vio demasiado enfrascado buscando algo, al momento ella sintió que la estaban acariciando y besando con una gran ternura, y alguien la acompañaba hasta la puerta.

–¡¡¡VUELVE!!, sintió un susurro de voz Mientras caminaba hacia la puerta.

Salió de la casa caminando deprisa…

–No vuelvo aquí jamás, se dijo.

LA MUJER SOLITARIA VUELVE A LA CASA DEL HOMBRE DEL PELO CANOSO

El Hombre Solo sentado en su banco de siempre enla ribera del río sonreía…

Voy a seguir contando para que Los nuevos lectores CONOZCAN  A TODOS LOE PERSONAJES DE ESTE RELATO.

–Esto sucedió hace tiempo…

El Hombre de la Gasolinera estaba sentado en su despacho, pensativo y desconcertado Era sábado y en la gasolinera había mucho trabajo, Su desconcierto era mayúsculo, no entendía lo que le había dicho un hombre.

Salió de su oficina y llamó a su compañero para preguntarle que era aquello que le había dicho ese hombre.

– Quería que me sacaras del lio que me he hecho con algo que me han dicho esta tarde un cliente…

–¿Tan raro es lo que te han dicho?, dijo su compañero viéndole la cara desencajada.

–Pues si amigo mío, me ha dejado estupefacto ni idea lo que me ha querido decir, ha entrado en mi oficina un hombre con el pelo canoso y barba de cuatro o cinco días.  Me ha soltado una parrafada que no sé lo que quiere decir y se ha marchado.

–Pero  ¿qué te ha dicho? Para que estés tan alterado, preguntó su compañero preocupado.

– Algo muy raro fíjate a dicho “sábado… sabadete… camisa limpia… y… lo demás el que pueda”

–Jajajaja….. ja jaj ajajajajajajajajajaja, reía su compañero agarrándose el estomago y pataleando.

–¿De qué te ríes?  Dijo El Hombre de la Gasolinera

–De nada hombre, jajajajaja, de nada, dijo saliendo de la oficina jajajajajajajaja, reía mientras se alejaba. Hacia los surtidores.

Mientras tanto, La Mujer Solitaria abrió el buzón de correos de su casa y se encontró una nota… TE ESPERO EN MI CASA A LAS 18 H. NO TARDES, FIRMADO: EL HOMBRE DEL PELO CANOSO.

–Bueno estando él no será la casa tan macabra, se dijo sonriendo.

La Mujer Solitaria llego a la puerta de la casa del Hombre de Pelo Canoso, se paró, dudó un momento pero vio luz a través de las cortinas de la ventana y pensó animada, –Está el hombre dentro menos mal. Llamó pulsando el interruptor de la puerta…

Al momento sintió unos pasos, el sonido era de  zapatos de tacón y Escuchó una voz que decía… –PASAAA.

Mi corazón empezó a galopar, la voz parecía de ultratumba, Yo ya no era la mujer tranquila que había llamado al timbre.

Empujé la puerta y esta se abrió, me encontré con una bellísima mujer que se parecía enormemente a la escultura que había visto la última vez colocada a la entrada del salón, la mujer con una sonrisa me invitó a entrar

La Mujer Solitaria entró y la bella mujer le indicó con un gesto que siguiera hasta el salón, pero cuando estaba llegando al salón vio que la escultura de la mujer, había desaparecido.

Se volvió rápidamente y vio como  la puerta se cerraba sola sin que nadie la empujara.

Miró para todos lados y la bella mujer no estaba, había desaparecido también y no podía haber salido por ningún sitio, la mujer solitaria empezó a ponerse nerviosa sentía la piel con el vello erizado, un sudor frio recorría su espalda.

Se dio la vuelta para continuar hasta el salón con ansiedad por encontrar al Hombre del Pelo Canoso y de pronto sintió un escalofrió que la recorrió todo el cuerpo.

¡¡¡LA ESCULTURA DE LA MUJER, ESTABA EN SU SITIO!!!… ¿cómo podía haber llegado allí? Se pregunto nerviosa.

Empezó a temblar con un miedo que no la dejaba andar, de pronto oyó el ruido de cubitos de hielo cayendo a un vaso y se animó.

–¡¡¡El Hombre del Pelo Canoso está ahí!!!, se dijo y entró en el salón mirando hacia donde había partido el ruido del hielo y no vio a nadie, se quedó parada buscando a quien había puesto los hielos en el vaso y no encontró alma viviente.

Los dos vasos con hielo estaban encima de una pequeña mesa y al lado había una botella de licor… se acercó a la gran ventana que daba al jardín de atrás por si veía a alguien y solo vio una piscina pero ninguna persona, se volvió con idea de tomar un licor para animarse y…       

–¡¡¡AAAAHHHHHYYYYYY!!!  dio un grito de sorpresa, los vasos estaban llenos de licor, asustada salió corriendo del salón hacia la puerta miró al pasar a la escultura, abrió la puerta de la calle y salió como un rayo gritando, corriendo como una loca tropezó con una rama caída en el paseo del jardín y cayó al suelo.

–¿Se ha hecho daño?… oyó que le decían mientras la ayudaba a levantarse, miró a la persona que la ayudaba y su sorpresa fue mayúscula, ¡¡¡Era El Hombre del Pelo Canoso!!!, sin poder hablar se abrazó a su cuello llorando.

–La he estado esperando, ¿por qué no ha venido antes? Le dijo el Hombre…

La Mujer Solitaria no podía hablar, seguía llorando abrazada a su cuello temblando y agitando convulsivamente todo su cuerpo, el corazón le palpitaba a toda velocidad, el hombre del pelo canoso tiro de ella hacia la casa y ella con los ojos que se le salían de las orbitas decía que no con la cabeza…

–Entremos en la casa y se tranquilizará, dijo El Hombre del Pelo Canoso y la cogió por la cintura y la llevó hasta la puerta. Ella se resistía, no quería entrar, pero El Hombre del Pelo Canoso la acarició el cabello y la besó en la frente animándola y tranquilizándola.

La Mujer Solitaria no estaba muy convencida y se resistía a entrar, pero el Hombre del Pelo Canoso la abrazó por la cintura mientras buscaba algo por sus bolsillos.

El hombre sacó una llave de su bolsillo la introdujo en la cerradura la giró y abrió la puerta, La Mujer Solitaria extrañada.. Le dijo  – Estaba abierta, no estaba cerrada con llave, el hombre sonrió y entraron.

Continua en la próxima entrada…

LA MUJER SOLITARIA VA A LA CASA DEL HOMBRE DEL PELO CANOSO

La Mujer Solitaria estaba llorando sentada en un banco, pensaba en el apuro que pasó…  Fui al aparcamiento, recordaba entre lágrimas,  donde conocí al Hombre del Pelo Canoso y Barba de Cuatro Días y no le vi…

Desilusionada me dirigí a la escalera de salida y sentí que alguien me seguía, me di la vuelta y no vi a nadie, estaba un poco asustada, subí la escalera despacio y oía unas pisadas detrás de mí un poco más abajo pero subiendo a la misma vez que yo, aligeré el paso y salí al exterior y me paré en la salida.

 No había nadie, continúe andando un poco nerviosa mi intención era ir  a casa de el hombre que me ayudó en el supermercado, a ver si allí me tranquilizaba y de paso hacíamos el amor un rato.

A medida que me acercaba a la casa de mi amigo mis nervios iban desapareciendo, entre y llamé al ascensor y mientras esperaba me acordé del Hombre del Pelo Canos y Barba de cuatro o cinco días, sentí como si el hombre estuviera detrás de mí y noté que me acariciaba el trasero, me volví rápidamente y no había nadie.

– ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? dije casi gritando.

Mis nervios ya estaban a flor de piel, mi cuerpo temblaba de miedo recordando los pasos que sentí por la escalera del aparcamiento y no había nadie, Llegó el ascensor y no entré, estaba asustadísima, no veía a nadie, mi imaginación me había jugado una mala pasada

Temblando de miedo salí a la calle y andando sin rumbo por el bulevar de la avenida, me acordé de la tarjeta que encontré en mi tanga…

Ya más tranquila, abrí el bolso y la volví a leer, “Me gustas con locura ven a mi casa cuando puedas, firmado El Hombre del Pelo Canoso”.

Decidida, me dirigí a la dirección de la tarjeta que no estaba lejos, a medida que me acercaba mi corazón palpitaba a un ritmo endiablado deseaba a ese hombre, quería saber si era tan cariñoso y buen amante como en el ascensor.

Ya más animada, aligeré el paso hacia la casa del Hombre del Pelo Canoso, sonreí recordando su furor en el ascensor.

Llegué a la casa, tenía un pequeño jardín y la casa tenía solo una planta, una ventana muy grande con unas cortinas de color azul situada a la derecha de la puerta, adornaban la fachada.

 Abrí la puerta del jardín y llamé pulsando el botón del timbre. Pero al apoyarme en la puerta esta se abrió, entré despacio a un amplio  pasillo y me quedé parada.

 Estaba un poco oscuro, solo la luz que entraba por la puerta abierta.

Intenté andar un poco hacía adentro y me encontré con una escultura de una mujer preciosa con una cara bellísima, me quedé parada al lado de la escultura mirando el amplio pasillo.

¡Hola! Llamé!, ¡hay alguien aquí!!!… un poco de eco pero nadie  contestó… Había una puerta grande a la izquierda, y un poco más adentro otras dos puertas más, una a cada lado y enfrente de donde yo estaba había otra puerta.

Intenté dar unos pasos más y volví a llamar…¡Hola! Llamé!, ¡hay alguien aquí!!!…

¡¡¡DE PRONTO LA PUERTA SE CERRÓ DE GOLPE!!! Di un salto y  me volví, no había nadie, empecé a temblar como una tonta muerta de miedo,

El pasillo se había quedado en tinieblas al cerrarse la puerta, poco a poco me fui acostumbrando a a la oscuridad.

Anduve hacia la puerta que había a la izquierda y entré era el salón de la casa, pero en el salón no había nadie…

Decidí marcharme porque ya era demasiado para mis nervios

Me dirigí rápidamente hacia la salida y cuando ya estaba saliendo del salón,  alguien me agarro por detrás de la cintura y me acaricio el pecho suavemente intenté cogerle las manos pero no había nadie, estaba sola en el salón.

Empecé a andar hacia la salida del salón, y volví a sentir que me abrazaban por detrás, me volví y no había nadie, mi cuerpo temblaba  de miedo.

¡¡¡AHHHH!!! ¡¡¡Di un grito!!!, al ver que la cortina se abría un poco  y se volvía a cerrar, pegué la espalda a la pared temblando de miedo.

El salón se iluminó unos instantes y pude ver claramente que allí no había nadie.

Entonces sentí una mano en mi hombro y otra que me acariciaba la cara.

¡¡¡AAAAHHHH!!! Empecé a gritar como loca, agitando mis brazos intentando agarrar a alguien, pero no había nadie.

Sentí que me desabrochaban la blusa, mis nervios no aguantaban más…  Moví mis brazos intentando tocar a alguien pero no encontré a nadie, yo seguía sintiendo las caricias por todo mi cuerpo, alguien me subió la falda y me acarició entre las piernas.

Me quedé quieta, sin fuerzas, asustada, sabía que no había nadie ¡¡¡¿QUIÉN ME ESTÁ TOCANDOOOO GRITÉ?!!! Gimiendo con lagrimas en los ojos y apoyada en la pared del salón, seguía sintiendo las caricias en mi pecho y entre mis piernas.

Un perfume embriagador se esparcía por todo el salón… me gustaba el perfume y empecé a relajarme…  gimiendo y  pegada a la pared estaba empezando a sentir placer, las caricias se  hicieron más profundas, sentí una mano que se introducía por mi tanga.

 Estaba sintiendo satisfacción, estaba sintiendo el mismo placer que el día del ascensor con el Hombre del Pelo Canoso, estaba a punto de explotar cuando se abrió la cortina unos instantes, allí no había nadie estaba yo sola,  me abroché la blusa muy nerviosa y asustada me coloqué la tanga.

¿Pero ¿Quien me tocaba? Me dije colocándome la ropa… Miré para arriba por si en el techo del salón había alguna portezuela por donde pudo entrar y salir alguien y no pude distinguir nada claro.

Temblando de miedo grité…¡¡¡DEJAME SALIRRRR!!!.

 Nadie contestó, salí corriendo hacia la puerta y me encontré la escultura de la mujer en medio del pasillo sonriendo.

¡¡¡AAHHH!!!, grité corriendo a toda velocidad  cerca de la escultura, me eché a un lado y pasé por su lado corriendo más asustada que nunca en mi vida y dando gritos de miedo, llegué a la puerta la abrí y salí corriendo como una loca hacia ningún sitio. Me senté en un banco y llorando me puse a pensar en lo sucedido.

–¿Qué me está pasando?… que apuro más grande he sentido…. habrá sido un sueño…esto no puede ser realidad… creo que cuando me tranquilice volveré…

ASÍ CONOCIÓ LA MUJER SOLITARIA AL HOMBRE DEL PELO CANOSO

En esta ocasión SIGUIENDO CON LA INTENCIÓN DE QUE LOS LECTORES RECUERDEN A LOS PERSONAJES DE ESTE RELATO, voy a contar como conoció la Mujer Solitaria al Hombre del Pelo Canoso y Barba de cuatro o cinco días,

Esto tubo lugar hace tiempo, aquel día caminaba yo hacia la ribera del río y….

El Hombre Solo caminaba pensativo en dirección a la ribera del río, era temprano.

– Es temprano, se dijo, – Quizás me venga bien tomarme un café, pensó cuando pasaba por delante de la cafetería.

Sin dudarlo entró y se sentó en su lugar preferido mirando el embarcadero por la gran vidriera.

De pronto le sorprendió una voz conocida… Era la Mujer Solitaria.

– Hola ¿De qué te ríes?  Dijo sentándose enfrente de mí.

– De algo divertido, de las cosas que me contaba mi amigo Merlin, Me contó como conociste al Hombre del Pelo Canoso.

La Mujer Solitaria, arrugó el entrecejo.

– En aquella época todo era distinto, ahora estoy enamorada hasta la medula del Hombre de la Gasolinera, que ya ha recobrado la memoria y voy a verle ahora para decirle que el Hombre del Pelo Canoso ha salido de la cárcel.

La Mujer Solitaria se despidió y yo me quedé recordando lo que me contó Merlin.

– Hola Merlin

– HOLA AMIGO MIO, ESTABA PENSANDO EN LO QUE ME HA DICHO ELLA.

– ¿Quién es ella? Dije.

– PUES ELLA ES LA MUJER SOLITARIA, QUE ME HA CONTADO LO QUE LE HA PASADO CUANDO IBA A CASA DEL HOMBRE DE LA GASOLINERA Y NOS HEMOS REIDO DE LO LINDO…

– Cuéntamelo a mí Merlin.

– SI ESCUCHA, LA MUJER SOLITARIA ME CONTÓ:

– Yo conducía pensativa.

No me gusta un pelo, pensaba, No me gusta que El Hombre de la Gasolinera vaya a casa de La Mujer de Enfrente.

Estoy camino de su casa, se dijo, no sé cómo me va a sentar encontrarme con él.

Con estos pensamientos Conducía su coche dudando.

No me apetece nada estar con él, cada vez que pienso en La Mujer de Enfrente mi alma se enfurece.

La Mujer Solitaria, entró en un aparcamiento subterráneo cerca de la casa de El Hombre de la Gasolinera.

– Bajé del coche y me dirigí a la escalera de salida, era el primer piso y no me apetecía subir en el ascensor.

– Cuando iba hacia la escalera del aparcamiento vi a un hombre con el pelo canoso y barba de cuatro o cinco días Guapísimo…

– Observe que me miraba, sus ojos estaban fijos en  mis piernas porque la minifalda que llevaba las dejaba muy al descubierto, entonces yo me la subí un poco más y me dirigí a la escalera despacio y vi que el hombre se paraba un poco para dejarme subir delante de él.

– Subí la escalera despacio moviéndome para que la falda hiciera vuelo y que el hombre pudiera ver mi tanga blanca de encaje y continué despacio por la acera camino de la casa de el hombre de la gasolinera.

– El Hombre del Pelo Canoso me seguía bastante cerca, yo ya me estaba poniendo tierna pensando en que me podría decir algo y el hombre entró en el vestíbulo de la casa detrás de mí y se paró a mi lado esperando el ascensor.

– Entramos en el ascensor y me preguntó ¿Qué piso? Al noveno contesté y cuando fue a pulsar el botón entraron en el ascensor cuatro personas más que me empujaron para atrás y choqué de espaldas contra el Hombre del Pelo Canoso que se había puesto detrás de mí.

– Enseguida noté una tremenda dureza contra mi trasero, yo me movía para sentir mejor aquello y averiguar de qué se trataba, entonces note que me levantaba la falda y metía la mano hacia adelante acariciándome yo no podía aguantar y me echaba para atrás entonces el ascensor paró en el segundo piso y salieron todos y el Hombre del Pelo Canoso se quedó, yo ya no me movía seguí con mi espalda apoyada en su cuerpo y el siguió  acariciándome.

– Yo suspirando y dando gemidos eché la mano hacia atrás para ver qué era eso tan duro que se apretaba contra mí y empecé a acariciar eso… era algo fuera de lo normal…

– Yo ya no podía aguantar más y me desahogué, di un gemido silencioso y apreté fuertemente aquello tan duro, en ese momento llegamos al noveno.

 – Mis gemidos y el apretón que le di, le debieron asustar y el hombre se apartó esperó a que yo saliera y pulsó el botón del ascensor para bajar al vestíbulo…

Me recompuse la falda y me coloqué la tanga noté algo en el interior, era una tarjeta de visita, con una dirección,  había también una nota que decía: Me gustas con locura ven a mi casa cuando puedas, firmado El Hombre del Pelo Canoso.

Guardé la tarjeta en uno de los departamentos laterales que tiene el bolso en el interior y pulsé el timbre de la puerta de la casa, estaba a tope, mi cuerpo ardía por los cuatro costados. Cuando El Hombre de la Gasolinera abrió la puerta, me lancé a él como una fiera tan fuerte que los dos caímos rodando al suelo.

ODISEA EN EL LAVADERO DE COCHES

ODISEA EN EL LAVADERO DE COCHES

El Hombre Solo estaba recordando lo que le contó Merlin sobre la visita de la Mujer de Enfrente pero Había algo que no sabía, y era eso del “lio en el lavadero de coches”. Entonces decidió ir a verle.

–Hola Merlin, vengo a que me cuentes que es eso “del lio en lavadero de Coches”.

–PUES VERÁS AMIGO MIO,JAJAJA, NO ME LO RECUERDES, JAJAJA, NO SABES LO QUE ME PUDE REIR CUANDO ME LO CONTÓ EL HOMBRE DE LA GASOLINERA.

–Estaba yo lavando, Me contó el Hombre de la Gasolinera…  lavando un coche cuando apareció la Mujer Solitaria y se metió debajo de los chorros de agua, no veas como chorreaba, la camiseta blanca empapada se le pegaba al cuerpo…

… –Todo  el pecho empapado  y sin sujetador se le marcaba por entero los pezones de punta intentaban romper la camiseta.

–Me miraba sonriendo con los brazos abiertos, Yo viéndola tan mojada, sentí pena, Se va a constipar pensé.

–La vi sonriendo con los brazos abiertos y toda mojada.

–No me pude aguantar y pasando por los chorros de agua me lancé donde estaba ella quitándole la ropa mojada para que no se constipara y traté de sacarla de los chorros.

–Estaba desnuda y se resistía a salir tirando de mí, Ella trataba de quitarme la ropa que también la tenia empapada.

–Qué caritativa es, pensé, trata de quitarme la ropa mojada para que no me constipe.

–Ella me quitó la ropa de golpe, tiró mis pantalones y se abalanzó sobre mi dándome besos y acariciándome todo el cuerpo, entonces yo para que no se enfadara la acaricié también todo el cuerpo yo no podía aguantar más  y allí mismo hicimos el amor…

– De pronto oí un claxon de alguien que estaba en la fila del lavadero y se impacientaba,

Yo no hice caso estaba en la gloria abrazado a La Mujer Solitaria tumbados en el suelo haciendo el amor.

– De repente, en el mejor momento sentí unos golpes fuertes en mi espalda, Estaba yo encima de La Mujer Solitaria absorto, levanté la cabeza y vi a La Mujer de Enfrente que era la del coche que esperaba para lavar, me había visto entrar y pasó por debajo de los chorros de agua a ver porque no salía.

–Estaba empapada con la blusa y la falda pegadas al cuerpo, de tal forma se le marcaba por entero dejando ver un cuerpo precioso.

–Me levanté de golpe y la Mujer de Enfrente se tiró encima de la Mujer Solitaria tirándola de los pelos, yo intenté separarlas y me gane un puñetazo en un ojo que me tuvo un rato sin poder ver.

–Cuando ya pude ver algo vi que estaban fuera del lavadero liadas a golpes con los tubos de las aspiradoras.

–Me acerque corriendo a separarlas por que La Mujer Solitaria estaba completamente desnuda luchando con La Mujer de Enfrente que tampoco tenía ropa, así que agarre a cada una por un brazo e intente llevarlas dentro de la oficina.

–Entonces me di cuenta que la gente que pasaba se había quedado a ver el desarrollo de la pelea y en ese instante observé que yo también estaba desnudo.

–Me tapé como pude mis partes íntimas y miré a los transeúntes que se habían arremolinado en la acera de enfrente y se estaban partiendo de risa…

–Yo no sabía dónde meterme las risas de la gente eran ensordecedoras…

–Yo viendo a la gente tan animada, deje de taparme e intenté separar a las mujeres.    

–De repente, apareció el Perro Gorilero corriendo frenético hacia mí, el perro es de mi compañero que le gusta la caza de gorilas.

 –Yo ya conocía la historia del  Perro Gorilero y al ver colgando mi miembro el perro se lanzó como un loco  a por él.

–Entonces las mujeres que ven al perro intentando tragarse lo que más les gustaba a ellas de mi y viendo que el perro lo tenía en la boca, cogieron cada una de una pata al perro y tiraron con tanta fuerza que casi lo rajan, el perro dando alaridos soltó mi miembro y las dos mujeres empezaron a acariciarme el miembro y a besarlo, mientras el público aplaudía

–Cuando ellas se dieron cuenta que yo estaba bien se dieron la vuelta cogieron su ropa y cada una se fue por un lado dejándome allí solitario.